Una Navidad
Tanto el cuento “Una Navidad” como “Un recuerdo navideño” son historias basadas en los recuerdos que Capote tenía de su infancia en Alabama.
Estas dos narraciones las escribió en el que el llamo su cuarto período creativo, en un momento de decadencia personal tanto física como emocional.
Capote, que dijo de sí mismo que era el padre de la literatura de no ficción, realizaba la conversión de la realidad en literatura y como vemos en los dos textos que hemos leído, consigue efectivamente, hacer literatura, arte de la cotidianidad y además con un lenguaje sencillo accesible a todos los lectores.
No seremos capaces de distinguir lo que verdaderamente es fruto de la realidad, de sus experiencias vividas o de su imaginación.
Capote, al igual que Buddy, fue un niño abandonado por sus padres, en un pueblo de Alabama, con los parientes de su madre. Era la época de la Depresión. El dinero era escaso y la vida parecía lenta y muy apegada a lo cotidiano. Esto contrastará con la vida que después tuvo Capote en la gran ciudad, especialmente en Nueva York.
En “Una Navidad” Capote nos cuenta la historia de como Buddy tuvo que ir a pasar una Navidad con su padre a Nueva Orleans saliendo de su entorno familiar, en el que a pesar de todo, era feliz.
En el transcurso de esta historia, Buddy perderá la ilusión por Papá Noel, al descubrir a su padre poniendo los regalos en el árbol, aunque finalmente gracias a una prima mayor, Sook, una mujer ligeramente tullida, lo recobrará y comprenderá el verdadero sentido de Papá Noel. Por ese motivo, decidirá, aconsejado por su amiga, felicitar a su padre la Navidad y decirle que le quiere.
El cuento esta estructurado en dos partes. Capote nos muestra la primera parte indicándolo de forma expresa, en el propio cuento. Esta primera parte es una pequeña introducción autobiográfica.
La segunda parte es la narración de la historia en sí misma. Aunque realmente, las dos son partes del cuento. Como en todas las obras de Capote, no podremos distinguir entre realidad y ficción.
Esta historia, está realmente narrada de forma redonda e incluye un viaje iniciático.
La historia comienza en Alabama en casa de los parientes de la madre de Buddy, que es donde él realmente vive. A continuación Buddy realizará el viaje que le cambiará y le hará madurar para volver finalmente a Alabama donde Sook le ayudará a asimilar y madurar las vivencias que Buddy ha experimentado en la ciudad.
La historia está narrada en primera persona, lo que nos hace sentirnos más próximos al protagonista.
Buddy nos cuenta una historia de su infancia desde un punto de vista adulto. La historia está narrada en su mayor parte en tiempo pasado, en pretérito imperfecto de indicativo.
El protagonista es un personaje redondo, que evolucionará y se transformará en el viaje y con la ayuda de Sook y que al final de la historia poco tendrá que ver con el Buddy ingenuo del principio del cuento.
El viaje a Nueva Orleans, para pasar la Navidad con su padre, resulta duro para Buddy pero se convierte en un viaje iniciático para él, ya que parte de Alabama con una idea infantil de la Navidad y regresa con una idea y comprensión de ésta, completamente adulta. Aunque Sook no le acompaña en el viaje a Nueva Orleans, sí será su compañera de viaje hacia la madurez.
En el cuento, Truman Capote aprovecha para enseñarnos un padre mujeriego y no solo mujeriego, sino que vive de mujeres mayores que él.
Es una crítica a todos los padres, que como el de Buddy de “Una Navidad” y como el suyo propio, no son capaces de tomar la responsabilidad de su paternidad y se dejan llevar por vidas alocadas. Casi podríamos decir vidas inmaduras.
Buddy, al final de su viaje, ayudado por Sook, se hace cargo del espíritu de la Navidad y ofrece a su padre el mejor regalo que este pudiera haber deseado.
Se lo ofrece en forma de tarjeta postal, que además su padre conservará durante toda su vida, donde le felicita la Navidad y finalmente le dice que le quiere.
Un recuerdo navideño
Al igual que en “Una Navidad”, el cuento “Un recuerdo navideño”, tiene su parte autobiográfica.
El protagonista nos narra, también en este caso, una historia de su infancia. En este cuento Capote nos indica el tiempo que hace que transcurrió la historia. Nos dice que fue una historia que transcurrió hace más de veinte años. También nos habla de la edad de Boody, unos siete años, y de la edad de su prima mayor que tiene unos sesenta y tantos.
La técnica narrativa del comienzo de esta historia, nada tiene que ver con la de la anterior.
“Un recuerdo navideño” es uno de los cuentos más celebres de Truman Capote. Es un cuento que emana gran sensibilidad sin caer en lo cursi y sensiblero.
Desde el principio de la narración se nos hace imaginar explícitamente un escenario y a unos personajes, como si nos dispusiéramos a ver una película o una obra de teatro.
Al comienzo, la descripción de la escena empieza con esos verbos, “imaginad” y “pensad” en imperativo mientras que el resto de la historia nos la cuenta en presente, como si fuéramos los espectadores directos de lo que sucedió.
También se produce un efecto impactante, que le añade un sentido de realidad a la historia, cuando el protagonista nos dice: “La persona con la que habla soy yo”.
Estos dos elementos de su técnica narrativa transforman la narración en visual y muy cinematográfica.
El personaje que acompaña a Buddy durante todos los acontecimientos que nos cuenta Capote, es una viejita, algo tullida y que se nos presenta sin nombre, aunque Buddy se referirá a ella como “mi amiga”.
En los dos cuentos, Capote consigue mover los sentimientos del lector y producir diferentes emociones de admiración y de pena.
En las dos historias y con alguna variante que podría ser fruto de la transformación que aporta a los hechos el recuerdo, podría tratarse de la misma persona. Esa viejita, pariente de Buddy que le ayuda a crecer y que le ofrece toda la ternura y comprensión que un niño necesita para ser feliz.
Se nos presenta a la amiga de Buddy como niña, pero más que una niña podríamos pensar que ha sido una persona lo suficientemente sabia para adaptarse a una vida que no hubiera podido cambiar. Busca los recursos para encontrar la felicidad en las pequeñas cosas que le son permitidas hacer y desarrolla su afectividad volcándose en Buddy y en el segundo cuento, “Un recuerdo Navideño” volcándose en sus “amigos” con la realización de un montón de tartas. Esta actividad le producirá una sensación de placer muy gratificante.
Tanto “Una Navidad” como “Un recuerdo navideño” son dos historias que, además de tocarnos la fibra sensible con el tema navideño, la familia etc. tratan ambas sobre el valor de la amistad perdurable, el saber aprovechar y disfrutar de las cosas pequeñas que ofrece la vida y el saber aceptar las circunstancias que a veces no se pueden cambiar.
Si leemos con atención esta cita de la obra de Capote “Los perros ladran”, encontraremos en ella, prácticamente, la esencia de su obra.
En su libro “Los perros ladran” Truman Capote dice: “Cuando era niño jugaba a un juego pictórico. Observaba, por ejemplo, un paisaje: árboles, nubes y caballos desperdigados por la hierba; a continuación escogía un detalle de esa visión global –pongamos por caso la hierba inclinándose en la brisa– y lo enmarcaba con las manos. entonces ese detalle se convertía en la esencia del paisaje, y recogía, en su miniatura prismática, la verdadera atmósfera de un panorama demasiado grande como para poder abarcarlo de otro modo”
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