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domingo, 1 de mayo de 2016

Comparativa entre el pianista de Manuel Vázquez Montalbán y La Ópera de Vigàta de Andrea Camilleri - Breve apunte

El pianista

Vázquez Montalban comenzó a escribir El pianista en 1972 y la concluyó en 1985. En la novela el autor narra la historia de un pianista, Alberto Rosell, que ve truncada su carrera artística por el estallido de la Guerra Civil.

En el primer capítulo el autor describe la época de la transición española, en Barcelona, tras la victoria socialista en las elecciones del año 1982. Alberto Rosell, el pianista, trabaja en un local nocturno donde acuden travestis. En este capítulo  Vázquez Montalbán habla de lo que se llamó el “desencanto”, para lo que toma como modelo a un grupo de cuarentones que se debate entre asumir los nuevos tiempos y sumarse a ellos o convertirse en fracasados defensores de valores que, en aquel momento, ya resultaban obsoletos. Los personajes principales de esta parte de la novela son: Luisa y Ventura; Schubert e Irene; Delapierre; Joan y Mercè; Toni Fisas; Luis Doria y Albert Rosell. También aparecerá en un pequeño “cameo” el ministro de Cultura Solana. Esto personajes se nos presentan deambulando una noche por las calles de Barcelona. En este deambular van recordando sus rincones de otros tiempos y sus años más revolucionarios. Después de aquellos tiempos que están ya en el recuerdo, unos han triunfado y otros simplemente ven pasar la vida y están situados en una posición abúlica incapaces de encontrar su sitio. Uno de los fragmentos más reseñables de este capítulo es el encuentro entre Luis Doria, el viejo músico triunfador, y Albert Rosell, el pianista fracasado que sólo a ha conseguido seguir tocando el piano en un café de Barcelona ganado un mísero sueldo. Lo más interesante es cuando Doria se acerca a Albert Rosell y le dice: "Bravo, Alberto. Excelentes los silencios". Doria no dice nada más, pero los dos saben de lo que están hablando y el lector podrá descubrirlo más adelante. Al final del primer capítulo, el pianista conduce al lector a su casa y allí se descubre el drama de la mujer inválida. El capítulo terminará con la frase de los surrealistas: Le cadavre esquís boira le vin nouveau.

La segunda parte transcurre en los años cuarenta también en Barcelona. El protagonista sale de la cárcel tras un encierro de seis años obsesionado por tocar el piano. Este capítulo lleva al lector a vivir un día sobre los tejados de la parte pobre de la ciudad de Barcelona, donde muchas ilusiones de los personajes se verán truncadas sin casi sentirlo. Los personajes de este capítulo son: el boxeador aficionado Young Serra, cuyo autentico nombre es Manolo; Andrés, que ha vivido en lo que podríamos llamar un campo de concentración; Magda y Ofelia, dos chichas muy modernas para su tiempo; el matrimonio Baquero, un matrimonio chapado a la antigua que tendrá miedo de todo; el maestro de música Albert Rosell , del que no se sabe nada, los padres de Young, Enrique y Asunción;  Floreal Roura, que cría palomas y la señora Amparo que le hablará a Magda de su pasado y su futuro. Este capítulo se desarrolla como una obra teatral en la que los personajes van entrando, pasando por la escena y entablando conversaciones cruzadas.

En la tercera parte, la acción se desarrolla en París, en el año 1936, en los días precedentes a la guerra civil de nuestro país. este capítulo trata el tiempo más lejano. Alberto Rosell tiene una beca para estudiar en París, en 1936, pero comienza la guerra y tiene que poner fin a sus estudios. Es en esta parte donde el lector encuentra la clave del enigma planteado en el primer capítulo, sobre la personalidad del pianista. Es en este capítulo donde avanzamos en la investigación sobre la personalidad de Alberto Rosell que se nos planteaba en el primera capítulo, donde este se presentaba como un pianista fracasado, que había perdido la juventud. Aquí se ve como Albert Rosell, Teresa y Larsen regresan a España. Luis Doria se queda en París, para seguir triunfando como músico. Luis Doria dice que de España hay que irse para volver como triunfador, ya que es un país de  envidiosos e ignorantes. De esta manera Doria conseguirá su objetivo y regresara convertido en un triunfador. No como Albert Rosell que dejó la música para comprometerse con sus ideas políticas y luchar en la guerra. Los personajes de este tercer capítulo son: Luis Doria; Albert Rosell; Teresa, que es la novia de Doria, catalana y estudiante de canto en París y Larsen, un sueco que parece vivir de rentas y que quiere escribir un libro sobre la vida de Doria.

Montalbán en esta novela nos plantea casos particulares para hablar de la generalidad. nos habla de la vida de personas puntuales para plasmar la sociedad de España en tres momentos decisivos de su historia: la transición, la posguerra y la guerra civil.
Como vemos los tres capítulos de la novela nos llevan a tres momentos de la historia de España, por medio de los cuales, el autor, juega con el tiempo para obligarnos a realizar una labor detectivesca, buscando la personalidad de Alberto Rosell.
El pianista no es una de las novelas policiacas más habituales en Vázquez Montalbán, pero si nos fijamos, aunque no hay un cadáver físico tenemos un cadáver metafórico. A lo largo de la novela Montalban ofrece pistas para descubrir la personalidad de los personajes, en un juego que va de los años 70 hacia atrás lo que nos permitirá ver las causas de la consecuencia final.
En la obra no aparece el detective Carvahlo pero somos los propios lectores los que hacemos de detectives de la personalidad de los personajes. Cuando la historia termina nos colocamos al principio de la historia y deberíamos volver a empezarla.
Asimismo, en la novela hay un juego de personajes, entre Alberto Rosell y Luis Doria, protagonista/antagonista. Luis Doria aparecerá siempre como un fantasma en la vida de Alberto Rosell. Es el triunfador frente al fracasado. 
Vázquez Montalban plantea aquí una obra sobre perdedores/ganadores y la coincidencia o no entre vencedores y vencedores morales. Además plantea las consecuencias de esta rivalidad en la sociedad.

Todo lo que escribe Montalbán parece sacado de historias autenticas de la realidad, aunque sean ficticias. El autor es capaz de retrotraernos a otras épocas, aviva los recuerdos y si no son recuerdos los convierte en historias vívidas.
La novela termina con una carta de Albert Rosell a su valedor Robert Gerhard, una carta en la que Vázquez Montalbán vuelve a colocar al lector como investigador a la búsqueda de esa identidad de aquel pianista que aparece bajo las sombras del Capablanca.




Pequeña comparativa entre El pianista y La opera de Vigata
Aunque la mayoría no habrá leído La Ópera de Vigata, esta es la obra, para la que según palabras del propio Camilleri, había tomado como modelo de organización a El pianista de Vazquez Montalbán. Realmente, podemos encontrar algunas similitudes entre los dos autores. Quizá podríamos haber leído una obra del detective Carvahlo de Montalbán y otra del detective Montalbano de Camilleri para haber podido hacer una comparativa real.
En principio la comparativa debería hacerse realizado entre la Opera de Vigata y El pianista que son dos obras únicas, en cuanto que no aparece ninguno de los personajes habituales de estos dos maestros de la novela policiaca. 
El punto donde se encuentran las dos novelas es el tiempo. Los dos autores juegan con el tiempo para conseguir un efecto que al final sigue siendo detectivesco, como en el resto de sus obras.
En ninguna las dos novelas el tiempo es lineal y los dos autores consiguen con maestría que el lector pueda desentrañar la historia de una manera participativa para desentrañar un misterio. Con una estructura temporal tan libre, el lector podrá recomponer su lectura como prefiera. Podrá seguir el orden propuesto o buscar su propio orden.
Asimismo, las dos obras están cargadas de ironía. Pero mientras que la obra de Vázquez Montalban, es una ironía amarga; La Opera de Vigata está provista de un sentido del humor enorme. 
Además las dos novelas tienen su parte histórica. La de Montalbán nos retrotrae a tres períodos decisivos de la historia de España y La Opera de Vigata reproduce a la perfección la Sicilia de la segunda mitad del siglo XIX. Esta obra está basada en un hecho real, los incidentes que tuvieron lugar durante la representación de la ópera "El Cervecero de Preston" en Caltanissetta, que en la obra pasa a ser en Vigata, ciudad imaginada por Camilleri, donde transcurren la mayoría de sus obras. El suceso consistió en que se quiso representar una ópera impuesta por el prefecto y que, como tal imposición, fue rechazada por la población. Esto desencadeno una serie de sucesos que llegaron a producir un gran incendio y hasta algunas víctimas.
Otro punto en común de las dos obras es la profunda percepción que tienen ambos autores para ahondar en el carácter de sus personajes y a través de ellos de la sociedad del momento histórico descrito. Así como el acertado manejo, en ambas obras, de un número tan importante de personajes.



La forma del agua
La forma del agua pertenece a la serie de novelas escritas por Andrea Camilleri que tienen como protagonista al comisario Salvo Montalbano que trabaja en la comisaría de Vigàta, de la provincia de Montelusa. Montalbano no duda en saltarse las normas cuando cree que debe hacerlo. El personaje es amante de los libros y sobretodo de la gastronomía.
En esta novela, un conocido político y empresario aparece muerto y semidesnudo en el interior de su coche en una zona de poco prestigio donde todas las noches está presente la prostitución. Todo parece apuntar a que el fallecido no ha muerto como víctima de un asesinato sino de un ataque al corazón trás haber mantenido relaciones íntimas con una chica de mala reputación.
El comisario Montalbano, como siempre, desconfiará de la primera impresión y terminará por descubrir toda la trama, principalmente, política que se esconde tras este suceso.

La forma del agua es el primer libro de la serie del comisario Montalbano que ha hecho a Camilleri ser uno de los autores más leídos de Europa.

Como en todas las obras que tienen como protagonista al comisario Montalbano, Camilleri nos presenta una retrato de la sociedad Siciliana, sus costumbres y conflictos, en definitiva su modo de vida. Incluso, nos presenta a Montalbano como un disfrutador de la vida, que disfruta de los baños en las tranquilas aguas que tiene a escasos metros de su casa a orillas del mar. Así mismo nos lo presenta como un gastrónomo, para Salvo Montalbano la comida siempre es importante y fuente de inspiración.

En Esta novela se intentan esclarecer los hechos de la muerte del ingeniero y político Luparello, cuyo cadáver es descubierto por dos dos basureros, Pino y Saro dentro de su coche y semidesnudo con los pantalones bajados. El muerto aparece en una zona situada a las afueras de Vigata en una zona de mala reputación. La autopsia del doctor Pasquano, revela que Luparello murió de un fallo cardiaco. Montalbano, como siempre, intentará esclarecer la situación, que desde un primer momento no la verá clara.  


Muchos de los personajes de esta novela son los mismos que se repiten en otros libros de la serie del comisario Montalbano y son: Livia, novia de Montalbano; el subcomisario Mimi Augello; los sargentos Fazio y Tortorella; los agentes Galluzzo, Gallo y Germanà; Jacomuzzi, el jefe de la Científica; el doctor Pasquano; el juez Lo Bianco; Zito, amigo y reportero de Retelibera; Adelina, que trabaja en la casa de Montalbano; Ingrid Sjostrom, personaje que se relaciona con la trama de este primer libro pero que seguirá apareciendo en otros libros de la serie convertida en amiga de Montalbano; y el jefe superior Luca Bonetti-Alderighi.

sábado, 2 de abril de 2016

¿Quién es Robert Walser?


Robert Walser nació en Suiza en Bienne, Berna, el 15 de abril de 1878 y murió en Herisau, Eppenzell, el día de Navidad de 1956, cuando había salido a dar un paseo cerca del manicomio donde estaba recluido desde 1929. Walser nació en una familia numerosa y pasó su infancia en Biel, una de las tres ciudades bilingües de Suiza junto con Friburgo y Sierre, por lo que hablaba alemán y francés de forma fluida. 

Finalizados sus estudios primarios, ingresó en la escuela de educación secundaria pero tuvo que abandonarla debido a los problemas económicos de su familia. 

Vivió durante varias temporadas en Berlín junto a su hermano mayor, el conocido pintor Karl Walser. Ejerció distintas profesiones. Trabajo como empleado en una oficina en Stuttgart y como ayudante de un ingeniero e inventor en Wädenswil, cerca de Zürich. Esta experiencia daría como resultado su novela El ayudante.  Tiempo después realizó  un curso para convertirse en sirviente del castillo de Dambrau en la Alta Silesia,   que daría lugar a su obra Jakob von Gunten . Tras unos años viviendo en Berlín, en volvió a Suiza y vivió en diferentes lugares hasta terminar en una buhardilla en el hotel Blaues Kreuz de Biel. 

Durante la Primera Guerra Mundial, fallecieron su padre y uno de sus hermanos.  En aquella época, perdió a otro de sus hermanos, que se suicidó Y A principios de 1921 se trasladó a vivir a Berna para trabajar en la oficina de registro público. Walser se convirtió en una persona muy solitaria.

Comenzó su carrera literaria escribiendo poesía. En 1898 el crítico Joseph Victor Widmann publicó varios de sus poemas en el periódico Der Bund. Estos poemas llamaron la atención del crítico y escritor Franz Blei. Este lo introdujo en el mundo literario y también publicó algunos de sus poemas y relatos en la revista Die Insel. Más adelante, escribió novela, ensayo y relato corto.

Cuando cumplió 50 años dejó de escribir y se recluyó en una clínica psiquíatrica, donde vivió hasta su muerte.

Es un escritor que describe con ironía lo absurdo de muchos convencionalismos sociales. Sus obras más destacadas son: Los hermanos Tanner(1907), El ayudante (1908) y, sobre todo, Jakob von Gunten (1909).

De manera póstuma han aparecido publicados Microgramas, una serie de notas que el autor escribía en papeles sueltos sin ánimo de publicarlos.

En 1909, cuando volvió a su ciudad natal, sufrió una fuerte depresió, así como alucinaciones auditivas. En 1929 empezó a padecer ataques de ansiedad y alucinaciones. En ese momento decidió internarse en el manicomio de Herisau, donde permaneció ingresado hasta su muerte, en la Navidad de 1956, en uno de sus pasos largos y solitarios. Walser fue encontrado muerto por una niños que avisaron a la policía, cerca del manicomio donde vivía. 


Su obra ha estado, durante mucho tiempo, olvidada. Pero hoy en día se le considera uno de los escritores más originales en lengua alemana del s.XX.

jueves, 31 de marzo de 2016

El paseo - Breve apunte



Algunas veces encontramos por casualidad algún libro que realmente merece la pena leer de un escritor al que no se le ha dado la relevancia que merece. Este es el caso de Robert Walser.

En esta pequeña obra literaria, el narrador, cuenta un paseo por la ciudad donde vive.  Al mismo tiempo que pasea nos cuenta lo que ve  y va haciendo consideraciones personales de lo que ve. Como declara el propio narrador en las primeras lineas de la obra:

“Declaro que una hermosa mañana, ya no sé exactamente a qué hora, como me vino en gana dar un paseo, me planté el sombrero en la cabeza, abandoné el cuarto de los escritos o de los espíritus, y bajé la escalera para salir a buen paso a la calle”

Asimismo, también al terminar su paseo dice:

“Había caído la tarde, y llegué, por un bello y tranquilo camino o senda lateral que discurría entre árboles, al lago y aquí terminó el paseo. En un bosquecillo de alisos. Al borde del agua, estaba reunida una clase de niños y niñas, y el señor cura o maestro impartía en mitad de la vespertina Naturaleza ciencias naturales y doctrina contemplativa (...). Ahora veía en espíritu a ese hombre cansado, y me sentí débil. Sentí la necesidad de tumbarme en algún sitio, y como había cerca un lugar amigable y recogido a la orilla, me acomodé , agotado com estaba en cierta medida, en el blando suelo bajo las ingenuas ramas de un árbol (...).  Así pues todo, todo, toda esta rica vida, los amables y sentenciosos colore, este encanto, esta alegría y este placer de vivir, todas estas humanas importancias, familia, amigo y amante, esta clara y tierna luz llena de bellas y divinas imágenes, las casas paternas y maternas y los dulces u suaves caminos perecerán un día y morirán, el alto sol, la luna los corazones y los ojos de los hombes. Pensé largo tiempo en ello, y pedí perdón en silencia a las personas a las que quizá pude haber hecho daño (...) hasta que volví a pensar en la muchacha, tan hermosa y llena de juvenil frescura, (...) Quizá hubiera podido convencerla a tiempo de que tenía buenas intenciones, de que su querida persona me era importante, y de que por muchos hermosos motivos quería hacerla feliz, y con ello a mí mismo; pero no me esforcé más, ella partió (...). Me había levantado para irme a casa; porque ya era tarde y todo estaba oscuro.”

Walser escribe este paseo con un lenguaje sencillo, libre de ampulosidades, cuidado, lleno de lirismo, que fluye fácilmente, como un río tranquilo que nunca  deja de fluir.

La narración, apenas contiene acción pero esta trancurre en lo que dura realmente el paseo. Desde que el personaje sale de casa por la mañana hasta el atardecer. 

El paseo del narrador resulta relajado y relajante para el lector sin perder cierta tensión debida a la abundancia de las observaciones. El poeta, que cuenta su paseo por las calles de alguna ciudad tranquila, posiblemente de Suiza, donde vivía Robert Walser, lo observa todo desde el punto de vista del poeta y pone su lupa sobre aquellas cosas que le llaman la atención o le inducen a alguna reflexión. 

El mismo narrador nos hace saber en que estado de ánimo se encontraba cuando salió a pasear.

“Hasta donde puedo acordarme hoy, cuando escribo todo esto, me encontraba, al salir a la calle abierta, luminosa y alegre, en un estado de ánimo romántico-extravagante”

No podemos clasificar El paseo como una novela corta. Esta pequeña obra de la literatura es una reflexión que realiza un poeta que sale a pasear y en su paseo observa tanto las cosas bellas de la vida como las absurdas y superficiales así como las, a veces, sin sentido, convenciones sociales.

La narración está en primera persona por el único personaje relevante de la obra y transmite tal sensación de realidad, que realmente no sabemos si coincide narrador y autor, dada la coincidencia de profesiones de los dos y también la coincidencia en sus pensamientos sobre la literatura y en particular la poesía y el poeta.

Un ejemplo de esto es un cartel que observa el paseante en una hospedería:

“Un caballero de mejor condición es para nosotros sólo aquel que se imagina muchas vanidades y necedades y, ante todo, es capaz de imaginar que su nariz es mejor que cualquier otra buena y razonable nariz humana. La conducta de un caballero de mejor condición expresa claramente este peculiar presupuesto, y en eso confiamos. Quien sólo sea bueno recto y honrado, y no tenga ninguna otra ventaja importante, por favor que no se nos acerque; porque no nos parece ser un caballero refinado y mejor. Tenemos la más afinada comprensión para la selección de tan solo los más refinados y puramente mejores caballeros. Advertimos enseguida en el paso, el tono, la forma de conversar, el rostro, los movimientos y singularmente en la vestimenta, el sombrero, el bastón, la flor en el ojal, que existe o no, sin un caballero se cuenta entre los de mejor condición o no”

“El poeta no escribe para tales gentes, como el músico no hace música para ellos y el pintor no pinta para ellos. En conjunto, la continua necesidad de goce y prueba de cosas siempre nuevas se me antoja un rasgo de pequeñez, falta de vida interior, alejamiento de la Naturaleza y mediana o defectuosa capacidad de comprensión.”

“Es a los niños pequeños a los que siempre hay que mostrarles algo nuevo y distinto para que no estén descontentos. El escritor serio no se siente llamado a acumular material, ser pronto servidor de nerviosa codicia, y consecuentemente no teme algunas naturales repeticiones, aunque por supuesto se esfuerce siempre en prevenir con celo que no haya demasiadas similitudes.”

La narración está, principalmente, cargada de ironía, aunque desprende un claro sentimiento melancólico.

El autor no hace sólo comentarios del paisaje sino también de las personas con las que se cruza o aquellas con las que entabla algún contacto.  

Walser escribe siempre en tono irónico, nunca desde la amargura de las penurias que pasa un escritor a lo largo de su vida. 

El autor sentía pasión por la escritura y realiza comentarios sobre la gente insensible o superficial, aunque reconoce, no sin ironía, las dificultades para vivir de las letras y la desconfianza que produce esta profesión en los demás, en cuanto a su solvencia, en todos los sentidos.

Se dice que Robert Walser no corregía nunca lo que había escrito. Dicen que cuando escribía no solía levantar el lápiz del papel. Con esa forma ininterrumpida de escribir nos transmite la sensación de fluir. Su escritura es como una serie encadenada de oraciones que de una te llevara a la otra sin poder parar. 
Esto también transmite la sensación de que Walser en esta obra va dejando como las piedrecitas del cuento, una asociación de ideas y de estados de ánimo que fluían sin parar y que al final del paseo le ayudan a parar y regresar al pasado tanto en sus pensamientos como en su paseo con su vuelta a casa. 

Robert Walser murió en 1956, el día de Navidad, mientras daba uno de sus frecuentes paseos. El que la muerte le sorprendiera en mitad de uno de sus paseos, hace que su muerte se produzca dentro de su cotidianidad, como si se tratara de una más de las muchas aventuras que le sucedieron a lo largo de su vida durante sus paseos.